Aquélla a quien amo me envió un mensajero
que suscitó mi amor.
Bienvenido seas, enviado amado, engalanado de perfume.
Le cortejé con palabras pero de mí se apartó diciendo:
me estás tentando
Uno como tú no puede amar a uno como yo
cuando perdidamente le ama una rubia grácil.
Cumplida su misión, acudí a la cita con el corazón espantado.
-Haz cortejado a mi mensajero.
Ahora sale a relucir lo que de ti me asombra y desconozco.
Falso embaucador que en cuadernos llevas la cuenta de unos y otros
Pierde las cabras quien las confía al lobo.